(Juan Fco. Silva Díaz – Fonoaudiólogo/Audiólogo )
Todavía no amanece y ella ya está de pie. Mientras la ciudad duerme, la mujer
feriante acomoda sus cajones, revisa sus productos y prepara la jornada. Sus
manos conocen el frío de la madrugada, el peso de los sacos y la urgencia de
quienes llegan buscando alimentos para sus familias.
Ella es la primera base de la canasta familiar. No aparece siempre en los grandes
discursos ni en las estadísticas más vistosas, pero está allí, todos los días,
sosteniendo la alimentación de miles de hogares. Su trabajo comienza antes que
el mercado y termina mucho después de que el último cliente se ha retirado.
Es una mujer 24/7: madre, trabajadora, proveedora, consejera y vecina. Escucha
las preocupaciones de sus clientes, conoce sus necesidades y, muchas veces,
ofrece una palabra de apoyo cuando el dinero no alcanza. En su puesto no solo se
venden frutas, verduras o productos esenciales; también se construyen confianzas
y se mantiene viva la comunidad.
Es una mujer de lucha, valiente y comprometida. Lucha contra los precios, contra
el cansancio, contra la inseguridad y contra la indiferencia. Sale adelante sin
privilegios, con esfuerzo y dignidad, demostrando que el trabajo honesto sigue
siendo una de las formas más profundas de sostener a una familia y a un país.
Por eso, señora Flores, escuche a las mujeres feriantes antes de hablar de la
realidad nacional. No basta con ocupar un cargo ni con pronunciar discursos
desde la distancia. Una senadora no lo es todo; el Chile real también está en la
calle, en los barrios, en las ferias y en cada mujer que madruga para que a su
familia no le falte el pan.
No hay que mirar a la mujer feriante desde arriba ni hablar de ella con palabras
desclasadas. Hay que reconocerla, respetarla y acompañarla con políticas
concretas: seguridad, salud, protección social, mejores condiciones laborales y
apoyo para sus emprendimientos.
Cuando la feria abre sus puertas, también se abre una esperanza. Y mientras ella
siga luchando, trabajando y levantando su puesto cada mañana, seguirá
demostrando que la dignidad popular no se arrodilla.
Por las mujeres feriantes, por sus familias y por todos quienes sostienen este país
desde el esfuerzo cotidiano: venceremos.
Signo Escarlata, documentar para entender mejor.
