Artículo 4 min de lectura

Siempre hay grietas que quiebran la dignidad docente

COLUMNA DE OPINIÓN (Juan Fco. Silva – 02 de Agosto de 2026)

En la entrada del Liceo Bicentenario Mario Bertero, el aire huele a húmedo y pintura
desconchada. Las goteras marcan mapas irregulares sobre el cielo raso; en días de lluvia,
las sillas se mueven como pequeñas islas alrededor de charcos que reflejan los focos
titilantes del pasillo. Allí, donde debería brotar la curiosidad y el saber, las filtraciones
imponen su ley: libros con manchas, murales que se desprenden y pizarras que se
empañan por la humedad. Los docentes esquivan goteras con resignación y creatividad,
pero la creatividad no reemplaza el derecho a una sala cálida, segura y decente para
enseñar.
A pocos minutos, en el Cesfam “La Islita”, la situación no difiere en sustancia. En el
consultorio, la humedad persiste en las esquinas de las salas de espera; el olor a
humedad acompaña los saludos y los diagnósticos. Camas con protectores rechazados
por la humedad, cielos rasos con placas caídas a medio sujetar, y una sensación
constante de provisionalidad que contrasta con la seriedad de la atención que allí se
presta. Las y los funcionarios, comprometidos, cubren con esfuerzo las carencias
estructurales para que el servicio sanitario no se detenga. Pero una mano humana no
puede sellar una filtración que viene de la desidia institucional.
Asegurar la educación no es abrir puertas a toda costa. No basta con que los
establecimientos estén formalmente operativos; asegurar la educación es garantizar
espacios propicios y dignos para nuestras niñas y niños y para los trabajadores de la
educación. Cuando un aula tiene goteras, la prioridad no puede ser únicamente iniciar el
año escolar a tiempo; la prioridad debe ser que ese inicio se haga en condiciones que
respeten la salud física y la dignidad de quienes enseñan y aprenden. Lo mismo vale para
la salud pública: atender con decencia implica condiciones materiales acordes, no
soluciones parcheadas a la vista.
Estas fallas no son pequeñas; son grietas de fondo en caída libre. No se trata de una
cuestión estética ni de un reclamo de privilegio: filtraciones continuas, ausencia de
mantenciones preventivas y postergación de revisiones estructurales son señales de una
gestión que mira a corto plazo. ¿Qué fallo ocurrió? Falló la planificación, la mantención
oportuna y la supervisión responsable. Falló la priorización del cuidado de lo público.
Antes de cada inicio de clases y antes de cada jornada de salud debiera existir una
revisión técnica, una mantención preventiva y una garantía clara de que los espacios
cumplen las condiciones mínimas de seguridad e higiene. No es pedir mucho; es exigir lo
elemental.
En este escenario surge una pregunta que resuena más fuerte con cada gotera: ¿Dónde
está el Presidente de la Corporación Municipal de Isla de Maipo? ¿Qué hace el
Presidente mientras las filtraciones dibujan mapas de abandono en los techos de nuestros
liceos y recintos de salud? Porque mientras la comunidad detecta y denuncia estas
grietas, a veces la respuesta visible desde la gestión es una puesta en escena: fotos,
carteles y gestos orientados a limpiar una imagen pública. Limpieza de imagen que no
tapa el agua que cae dentro de las salas.

La radio comunitaria Origen FM recoge las voces de quienes viven este pulso cotidiano:
docentes cansados de improvisar, auxiliares que limpian goteras con baldes y pacientes
que esperan en salas donde la humedad es parte del paisaje. La comunidad exige
soluciones concretas, no palabras ni imágenes. Exige cronogramas claros de mantención,
protocolos de inspección antes de iniciar los ciclos educativos y sanitarios, inversiones
precisas y responsabilidad administrativa efectiva.
La educación y la salud son pilares de la dignidad colectiva. Permitir que se degraden es
una decisión política y administrativa. Esa decisión tiene nombres, rostros y
responsabilidades. No hay carteles ni fotos que sustituyan un presupuesto bien aplicado,
una mantención a tiempo o una supervisión técnica rigurosa. Las grietas que hoy quiebran
la dignidad docente podrían cerrarse con voluntad y acción; hasta entonces, seguirán
filtrando la atención y la enseñanza que merecemos.
¿Hasta cuándo la comunidad tendrá que levantar recipientes para contener las
consecuencias visibles de la desidia? ¿Cuándo la Corporación Municipal asumirá que
asegurar la educación es mucho más que inaugurar puertas? Isla de Maipo merece
respuestas claras, compromisos escritos y acciones reales. Mientras tanto, Origen FM
seguirá escuchando y contando lo que las paredes húmedas no alcanzan a decir por sí
solas.
Signo Escarlata, documentar para entender mejor.